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No en mi jardín

En perspectiva futura se hace necesario repensar la política de gestión de residuos a nivel nacional porque lo cierto es que nadie en ninguna parte quiere tener la basura en su jardín.

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La Araucanía presenta varios problemas públicos que reúnen carácter urgente e importante. Uno de estos problemas es el manejo de nuestros residuos. Gran parte de los vertederos de la región han cumplido su vida útil. Por otro lado, enviar nuestra basura a Los Ángeles en decenas de camiones diarios no es viable ambiental ni económicamente.

El Centro de Manejo de Residuos Sólidos Malleco Norte es el único operativo con proyección de mediano plazo. En cambio, el proyecto Centro de Manejo Integral de Residuos Sólidos “Pintamahuida”, si bien aprobado recientemente por la Comisión de Evaluación Ambiental de La Araucanía, enfrenta un escenario de judicialización, además de objeciones sanitarias planteadas por la SEREMI de Salud. Por su parte, el proyecto de Planta WTE Araucanía (Waste-to-Energy) está a la espera del fallo del Tercer Tribunal Ambiental para revertir la decisión de no autorizar su funcionamiento. Así, la región muestra serias dificultades para avanzar en soluciones de gestión de residuos que otras zonas del país ya han logrado implementar. Incluso avanzando decididamente en reducción, reutilización y reciclaje, seguirá existiendo una fracción importante de residuos que deberá ser tratada y dispuesta en algún punto de la región.

En perspectiva futura se hace necesario repensar la actual política de gestión de residuos a nivel nacional porque lo cierto es que nadie en ninguna parte quiere tener la basura en su jardín. No basta con proyectos del más alto estándar ambiental. Cumplidos los más altos estándares ambientales y sanitarios, se requiere además un esquema de incentivos y compensaciones sociales financiado por quienes generamos esos residuos. El razonamiento es simple: quien genera un costo debe internalizarlo, en vez de trasladarlo gratuitamente a terceros. Así, el desafío es dejar de discutir aisladamente dónde poner la basura y comenzar a construir acuerdos transparentes que permitan distribuir con justicia los costos sociales de hacernos cargo de ella.

Enorme tarea de articulación política que requiere reflexión y el trabajo conjunto de dirigentes sociales y parlamentarios, gobierno nacional, regional y municipios. Enorme desafío que los Nacional Libertarios en la Araucanía deberíamos tomar desde ya en nuestras manos.