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Black Mirror

Las encuestas no son solo un instrumento de medición de la opinión pública. Son también una herramienta de control que utiliza el verdadero poder a las sombras para disciplinar a políticos cobardes

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El 4 de diciembre de 2011 se estrenó uno de los capítulos más perturbadores de la serie distópica Black Mirror. The National Anthem se titulaba. En él, el primer ministro británico debía enfrentar la grave crisis política que suponía el rapto de la querida princesa Susannah a mano de terroristas que, a través del rapto, pretendían chantajear al primer ministro y poner en jaque a toda la sociedad. Rodeado de asesores cuyos consejos estaban supeditados a las encuestas de opinión, el primer ministro debía decidir con urgencia sobre un perverso dilema de carácter moral.

Este capítulo de la exitosa serie británica trae a colación la enorme influencia que ejercen las empresas de demoscopia en el mundo. En Chile, desde la década del noventa, empezaron a surgir encuestas con amplia difusión mediática como la CEP, CERC y ADIMARK. Actualmente CADEM y CRITERIA son las encuestas más reconocidas. Se trata de empresas que persiguen no sólo fines comerciales, vendiendo servicios a grandes empresas y gobiernos de turno, sino que también pueden actuar al servicio de oscuras agendas de poder.

No nos equivoquemos: las encuestas de opinión no son solo un instrumento de medición y formateo de la opinión pública. Son también una herramienta de control que utiliza el verdadero poder a las sombras para disciplinar a políticos cobardes. A través de encuestas semanales, quincenales o mensuales, estas empresas van dictando agenda, señalando las “prioridades de los chilenos” y las valoraciones del gobierno de turno. Se trata de una forma sutil manipulación social.

Consultando este nuevo Oráculo de Delfos, políticos faltos de agudeza, pero rebosantes de ambición, toman decisiones mirando gráficos de torta y barras. Así lo hizo Chile Vamos durante casi veinte años. Gracias a la excesiva preocupación por las encuestas, los principios y los valores, como brújula de la acción política, pasan al olvido. Así es como el verdadero poder en las sombras captura al político y lo convierte en empleado de una corporación cuyos intereses privados tendrá que promover en detrimento de los intereses públicos.

Johannes Kaiser, como candidato a la presidencia, resulta peligroso para ese poder en las sombras. Peligroso, precisamente, porque a diferencia de los otros candidatos, no corre a rendir cuentas ni escuchar instrucciones del poder tras bambalinas. Peligroso porque no sigue la pauta ni la agenda que dictan las encuestas.

A diferencia del primer ministro británico que tomó decisiones mirando las encuestas por televisión, los nacional libertarios estamos llamados a tomar decisiones con fiel observancia a los principios y valores que nos guían. Al igual que en el capítulo de Black Mirror la sociedad chilena está frente a un dilema moral. Toma su decisión de voto manipulada por mediáticas encuestas de opinión o lo hace libremente siguiendo convicciones profundas tal y como lo hizo el 4 de septiembre de 2022.