Este sábado 27 de junio se desarrollará la ceremonia de entrega de certificaciones a una cohorte de 105 militantes que han completado el nivel de formación doctrinaria básica. Se trata de un hito importante en el partido a nivel nacional. No hay experiencias similares al nivel de avance planificado, escalonado y silencioso en otras partes del país. Hecho a mano, sin publicidad y sin recursos.
El sueño tras el Plan Trianual de Formación de Cuadros ha sido que el Nacional Libertario en la Araucanía se convierta en una común-unidad de aprendizaje, acción y participación. Aprendizaje de lo que nos constituye como partido. Nuestra doctrina, nuestro programa y nuestras reglas estatutarias que rigen la vida interna. Aprendizaje de lo que nos distingue de otras formaciones políticas. Tsung Sun lo escribió hace dos mil quinientos años: “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y en cien batallas nunca correrás peligro”. Aún nos queda por aprender cómo piensa nuestros adversarios y enemigos. Debemos saber cómo se organizan, cuáles son sus fortalezas y debilidades, los trucos de engaño que emplean, etc.
Pero el conocimiento sin acción es información inútil. Nuestra misión es convertirnos en una común-unidad de acción. Acción para -entre todos- empujar los cambios requeridos.
Para ser común-unidad de acción debemos involucrarnos y liderar las juntas vecinales, los centros de alumnos, federaciones estudiantiles, centros de padres, clubes deportivos, gremios y sindicatos, y llevar a ellas las ideas programáticas del Nacional Libertario. Esto significa significa, entre otras cosas, no esperar a que otros hagan lo que nosotros mismos podríamos hacer con iniciativa propia. Cada una de estas instancias sociales debemos entenderlas como una pequeña trinchera que estamos llamado a defender. Es desde allí donde se avanzan nuestras posiciones y donde desafiamos realmente la hegemonía cultural que la izquierda woke ha construido en el transcurso de décadas.
Pero también necesitamos ser una común-unidad de participación. Participación no sólo para concurrir a votar en procesos eleccionarios internos, sino para tener una militancia empoderada que exige una acción coherente de los dirigentes con relación a los valores y principios que declaramos doctrinariamente. Militancia empoderada que, en virtud de su compromiso activo, exige rendición de cuentas a sus autoridades y representantes políticos en la región: senadores, diputados y concejales. Nadie debe estar por encima del partido, sus principios, valores y objetivos. Todos tenemos la obligación de sujetarnos a los estatutos que nos rigen y rendir cuenta política de nuestras acciones. Aprendizaje, acción y participación. He ahí la clave para que, por ejemplo, la obligación legal de destinar 10% del total de los recursos públicos para fomentar la participación política femenina, no devenga en una forma sutil de introducción del pensamiento woke y el feminismo al interior del Nacional Libertario. Ojo, no sea que, por ingenuidad, no advirtamos la bomba de relojería zurda puesta en la Ley 18.603.
| “Nadie debe estar por encima del partido, sus principios, valores y objetivos. Todos tenemos la obligación de sujetarnos a los estatutos que nos rigen y la obligación de rendir cuenta política” |
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