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A Toda Maquina

para que el Nacional Libertario siga la avanzando es importantes que estas elecciones internas se conviertan en una oportunidad de cohesión sobre la base del legitimo debate interno de ideas

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En menos de un año el Nacional Libertario ha obtenido logros inéditos. Con ello nos hemos convertido en la envidia de charlatanes que mendigan firmas de adhesión por Tik Tok. Pero también en el terror de una casta política interesada en mantener a toda costa sus privilegios.

El Nacional Libertario se ha constituido legalmente con una fuerza y velocidad inusitada. Somos un tren en marcha. Vamos a la zaga de una potente locomotora llamada Johannes Kaiser. Existimos en todas las regiones del país. Somos el segundo partido con más afiliados a nivel nacional. Tenemos una directiva nacional legitimada mediante elecciones internas. Igual cosa con el Consejo General como órgano consultivo.

Ahora, de acuerdo con la norma tercera transitoria del estatuto, corresponde las elecciones de directivas y consejos regionales. Se trata de un hito importante en el itinerario de constitución legal del partido. Sin embargo, para que el Nacional Libertario siga la senda de realizaciones, es importantes que estas nuevas elecciones internas se conviertan en una oportunidad de cohesión sobre la base del legitimo debate interno de ideas.

He de esperar, entonces, que se puedan constituir listas en competencias sobre la base de proyectos claros y no sobre meras rivalidades personales o grupales. He aquí algunas preguntas que los militantes requerimos sean respondidas por las listas en las elecciones regionales que se avecinan: ¿Cuáles son los objetivos estratégicos que se proponen para los siguientes dos años en la región?, ¿qué áreas del partido a nivel regional se consideran prioritarias desarrollar?. ¿De qué forma (con qué recursos y organización) se pretenden alcanzar los objetivos trazados y áreas priorizadas?

La respuesta a cada una de estas preguntas y su implementación práctica, en caso de ganar, requiere la construcción de equipos de trabajo altamente compenetrados. Pero supone también un estilo de liderazgo con capacidad para escuchar y oír a los demás, aceptar las discrepancias argumentadas en un marco de respeto e incluir a la disidencia interna.

Los desafíos electorales del año en curso nos deben llamar a la máxima prudencia y responsabilidad interna. A no azuzar las diferencias ni los malentendidos. Para afrontar con éxito los desafíos requerimos mantener la disciplina partidaria, basada en la unidad de acción, incluso ante discrepancias internas. Sólo así podremos mantener a toda potencia este tren en movimiento de cara a las elecciones de noviembre de 2025.