Si, ha sido un gran año, un gran año para Chile. Nos hemos articulado y constituidos aquellos chilenos que, amando nuestras familias, dios y la patria, hasta hace un año estábamos dispersos. Aquellos que hace cinco, veíamos con horror como el país ardía y se desmoronaba por los cuatro costados.
Estábamos dispersos y silenciados, pero este año 2025 nos encuentra con domicilio político propio y con una voz potente. Y aunque no todo sea color de rosa, sin lugar a duda hemos avanzado. Hemos avanzado en un año lo que a otros les toma cuatro o cinco años. Personalmente estoy agradecido. He podido aportar, junto a otros militantes, en el diseño e implementación de talleres de formación de cuadros. He conocido gente valiosa y comprometida. Gente normal, con virtudes y defectos, como todos, pero personas con un amor grande por lo que somos, lo que hemos heredado y lo que queremos proyectar. Lamentablemente también me ha tocado rozarme, a veces, con gente tóxica dentro de nuestras filas. Pero esos son los menos. Esto es propio de todo grupo humano. Es inevitable. No podría ser distinto. No somos un regimiento ni un convento. Acá no hay santos ni generales. Pero el balance es totalmente positivo.
Errores se han cometido, por cierto. No somos infalibles. Habrá que sacar lecciones y aprendizajes. Pero yo soy de las personas que ven el vaso medio lleno y no sólo el medio vacío. Soy consciente de que hasta hace un año no había vaso ni agua que beber. Compatriotas libertarios, con humildad lo digo: tenemos razones para estar alegres este fin de año..
Razones para ser agradecidos de dios. Y tenemos también razones para mirar con optimismo -moderado y realista- el futuro de la patria y el futuro de nuestro partido. Las circunstancias nunca son ideales, pero el escenario general que enfrentamos es mucho mejor que lo que había enfrentar hasta hace algunos años. Hemos sido clave en el cambio de eje cultural del país.
Hoy existe en Chile un poco más conciencia del enemigo poderoso que enfrentamos. Sabemos que no es sólo el zurderio, sino también y sobre todo el globalismo que se camufla en los partidos de la vieja derecha, en las instituciones internacionales, medios de comunicación y en las grandes corporaciones y fondos financieros que operan en Chile. El enemigo es muy poderoso y no se reduce al PC. Pero hemos logrado que nuestras ideas, las ideas del nacional libertario, salgan del marco de lo que se consideraba “conspiranoico”.
Hoy a más chilenos que se atreven a dar su opinión política sin complejos. Se acabo el silencio. Le hemos corrido el cerco a los enemigos de Chile. Hemos recuperado terreno. De todos nosotros depende que el año 2026 sigamos avanzando y consolidando avances.
| “Hemos avanzado en un año lo que a otros les toma cuatro o cinco años” |
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